Todos tenemos un poco de luz y sombra, una mezcla de valores arraigados, una adicción por la verdad permanente y absoluta, aunque tarde en aparecer...
El movimiento de una lágrima va dejando a su paso toda una estela de verdad en mis mejillas. Cuando se acerca al abismo, cae con fuerza sobre la camisa, dando la oportunidad de que otra la releve. El sentimiento es cíclico, y su autenticidad no se intimida ante el disfraz del día a día.
Se hace estética la cotidianidad, se vuelven frenéticas las ganas de adivinar el futuro y verse reflejado en el otro, para permanecer tranquilos ante la apariencia lejana del pasado. La verdad tiene que ver con los recuerdos, con el no poder dejar a un lado los sentimientos a pesar del tiempo, de las ganas, del cambio de lugar…
A pesar de que no se pueda esperar toda la vida…
A pesar del amor…
También tiene que ver con el silencio, con el no aprovechar el momento. El ahora a cada minuto, la maravilla de cada segundo, se consumen de inmediato cuando se intenta reparar y sacar desde el fondo toda la tierra erosionada.
Mantener el juego consiste en mentira, la sustancia absoluta de la diversión. El poder de estar debatiendo entre momentos de soledad, de angustia, quedan a un lado cuando prolongamos el instante en el que, de verdad, nos sentimos felices.
La promesa… Ella queda albergada en el corazón aunque parezca borrarse... Alimenta la esperanza y aprovecha la oportunidad para firmar un pacto sin testigos permanentes.
La identidad personal. La que siempre está presente en sustancia, la que no asume juegos ni derrotas, la que no permite lesiones de pasado en líneas de futuro. La esencia de una sinfonía está constantemente en la sucesión de movimientos, en el atrevimiento pleno de estas letras y en la morada que guarda sueños, dentro de cada uno de nosotros.
La inocencia, la apertura a las nuevas experiencias, la oportunidad… Todos son ricos en verdad. Todas las circunstancias plenan el ser humano de una corriente medicinal que a veces hace falta. La renovación del contrato, como diría Benitez, no está permitida. Lo firmamos al principio, lo recordamos siempre… Y siempre que no lo recordamos, hay alguien que nos lo hace saber.
Tomarse un café, bailar a la luz de las estrellas, tirarse en el sofá y reírse hasta que duela la panza son algunas de las cosas que más disfrutaría en el mundo al lado de alguien que quiera, sienta y piense que toda esta verdad puede ser renovada y, aún así, seguir siendo enteramente cierta.
Luces, mallas, maquillaje… Una dicotomía. Verdad y mentira. Falacias… Pensamiento absurdo. Tenemos que actuar para poder tener éxito de taquilla, debemos amar para poder estar allá arriba. Queremos creer que somos en verdad alguien que se ha sentado en nosotros para dibujar trazos de camino en ocho puntos de espacio, no importa del tamaño que sea. Son movimientos que tienen idioma, entienden de universo. Son miradas centradas en un punto crítico. Es la pose, la foto, la imagen atascada dentro de un cuerpo. Son las ganas de seguir haciéndolo, de innovar, de girar alrededor del mundo, y a la vez, vivir atrapada en la sencillez de una tarde que te quite el sueño en medio de una tarde de ocio.
Es escapar del mundo que crees real y regalarlo a quien tiene sed de creer en ti. Es sentir que se enamoran platónicamente de alguien que está del otro lado de la pantalla, vivir escuchando el sonido de las quejas y las nuevas exigencias, sintiendo el dolor de las lesiones, pasando la página luego de cada ocasión. Celebrar por costumbre, construir un peldaño lleno de barro movedizo…
Y tener el valor de construir mundo, de seguir mirando al frente… de asumir el fin cuando llega y saber que fue un placer haber estado.
En ese sendero de aplausos nos movemos. A esa orilla de personas que nos apoyan, queremos llegar.
Tiene razón ese poeta en querer inventar una estampita para rezarle al tiempo…
Ese santo, sí que sería universal…
5 comentarios:
Sería muy interesante poder rezarle al tiempo y pedirle que no fuera tan caprichoso de vez en cuando.
Tú sabes cuanto me está afectando este "tiempo".
bisous, Marcy
"A pesar del amor..."
Oh, amor mío, a pesar del amor y del silencio siempre.
Sos exquisita!
Mil besos
Genial Marcy!! No pude evitar sentirme identificada con gran parte de lo escrito... De verdad excelente!! ;)
Muchos Saludos amiga!! :)
C-ya
quiero esa estampitaaa!!!!1 jajaja..
me encato esta frase:
"La verdad tiene que ver con los recuerdos, con el no poder dejar a un lado los sentimientos a pesar del tiempo, de las ganas, del cambio de lugar..."
Hubo algo por ahí que me trajo una frase a la cabeza, una frase de uno de esos sociólogos que tanto nos amargan la vida académica...
"Los individuos somos directores, actores y audiencia de nuestra propia obr de teatro."
Fuera de eso, ahora sí al tema. El mundo subsiste gracias a las dicotomías. Verdad, mentira; placer, dolor; tiempo, espacio. Dicotomías no tan dicotómicas porque una siempre necesita de otra. Mundo real, mundo imaginario? ahí sí veo peligro... Que te lo digo yo!!
Kisskiss!
Chesco.
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