sábado, 25 de julio de 2009

Me hace falta...


Pensarte en presente sin la nostalgia de haberte convertido en recuerdo, convidar un paseo con la luna que se deja ver a media tarde, volar en el templo de mi imaginación… Cantar las líneas de tus poemas matutinos, sembrar espinas de incertidumbre en mis ojos, sentir el sustico del escondite, distorsionar el curso perfecto del camino y saberte para siempre perdido en la confusión de mis labios…


Me hace falta experimentar, creer, soñar. Hacer ejercicio constante. Esperar el solsticio de primavera, luchar por mis notas, y por la afinación. Preocuparme por la cotidianidad. Llorar hasta reventar, abrazar a mi abuela, reírme de la ironía de mi abuelo, salir con mi mamá. Mandar mensajitos de texto, chatear hasta las 5:00 am, bailar sin despegar mis alas del suelo. Comprarme ropa, vivir un materialismo descontrolado, analizar conductas irracionales, dormir hasta tener pesadez en los ojos y tener que dejar de hablar, porque la sed obligó a hacerlo. Me hace falta LA FE.

¿Y cómo olvidar el sustico de la primera vez? Eso también hace falta.

Recordar la primera vez que besas, que te enamoras, que haces el amor… La primera vez que levantas la frente tras un error. La primera vez que crees en ti, que el mundo es tuyo, que estás insoportable de tanta felicidad. Esa oportunidad en la que te miras a un espejo y te examinas entera, observando tu feminidad, tus silencios, tus descuidos. Esa forma en la que niegas con la cabeza la voluptuosidad excesiva, y afirmas con una sonrisa lo bien que te queda el bronceado. Porque ya sabes cómo darle tus pinceladas a los momentos para personalizarlos con delicadeza; porque ya no hace falta gritarle al mundo la emoción que solo entiendes tú. Porque la magia se exacerba, el río fluye, las ganas impulsan. Porque, más que mirar atrás, sabes que “lo que hace falta” no es lo que pasó, sino lo que vendrá.

Y qué importan los porqués, si no estás tú. Y qué importan los porqués, si no existe el mañana. De verdad, ¿qué importa personalizar el mundo, si se tiene que compartir el oxígeno de cada segundo? Ya no sé si solo hace falta un click, para abrirle las puertas al desconcierto. Solo sé que hace falta, solo ME hace falta. Y punto.

7 comentarios:

SERVIA ODREMAN dijo...

me encanta XD volviste jajajaja

SERVIA.

Cómo sobrevivir en el intento dijo...

Por que siempre hace falta gritar.
Por que siempre hace falta reír.
Por que siempre hace falta llorar.

Esto nos humaniza.
Gracias por recordármelo.

Mil abrazos de ganas enteras.

Yre V. dijo...

Me hacen falta tanta de esas cosas... me hace falta mi casa, mi cama, mi hogar... me hacen falta nuevos aires...

Me hacen falta tantas cosas... que me pasaria toda una vida escribiendolas...

Esta genial Marcy!! ;)
Muchos saluditos!
C-ya

Jennire Cadet dijo...

Eyyy!! Marcy!! Me encantooo, todo lo que publicas!!
uyyy... que no me hace falta a mi??.. muchisimas cosas...! jejeje pero bueee.. algun dia llegaran esas cosas que me hacen falta! =P
sigue agregando cosas entretenidas como hasta ahora!! gusa gusta!!
Besitoos!! =)
J.C

Oriana dijo...

Me gustó Marcy,está super chévere y sincero! me hace falta más fortaleza y paciencia. Sigue así me gusta lo que escribes! besitos =)

nonenonenone dijo...

Una realidad mutua. También me encanta. Me encanta saberte en tus posts.

L'Angelček dijo...

De los sentimientos, creos ea la melancolía el más fuerte de ellos. A veces, sentimos melancolía de cosas que nos acaban de suceder y otras sentimos melancolía de cosas qe ni siquiera han sucedido.
Un besaz, Marcy!
Espero gramear contigo pronto