El proceso fue aparentemente
simple. El domingo siguiente nos encontramos en Bellas Artes y, en medio de la
gente que fue al último día de la Feria del Libro de Venezuela, nos
escabullimos en Metro hasta Plaza Venezuela. Con el Abra Solar de Alejandro
Otero como escenografía, Rommel empezó a improvisar con una muchacha del Ballet
Teresa Carreño a la que incluyó en un proceso personal de su compañía 100%
Impro Compañía de Danza. En este primer punto, que sirvió de calentamiento, los
cuatro acompañantes sacamos celulares y cámaras para tomar distintos ángulos de
lo que estaban haciendo. De pronto estaban perpendiculares a la sombra de la
escultura y paralelos a la Doble Fisicromía de Carlos Cruz-Diez en homenaje aAndrés Bello.
Seguimos.
Luego de Plaza Venezuela viajamos
seis estaciones al Oeste para subir las escaleras de El Calvario. Son 90
escalones blancos que al fondo colindan con la urbanización 23 de Enero, pero
que antes de eso ofrecen un respiro vegetal. A pesar de que da vértigo la
subida, tiene uno de los mejores miradores públicos del Centro de Caracas. Ahí,
nos detuvimos. Ahí nos dimos cuenta que las motos pasan, que las mamás llevan a
sus hijos de la mano con bolsas cargando y que, como un domingo cualquiera, hay
unas cuántas personas que suben por curiosidad. El Calvario nos dejó dos
momentos de sorpresa; los dos con la mayor iluminación del mediodía.
Bajando por la Plaza O’Leary, y
tomando en cuenta que la fuente en donde están Las Toninas de Francisco Narváez
estaban funcionando, nos detuvimos. Unos pasos a la derecha, fijamos la mirada
en el mural del ecuatoriano Guayasamín que está a un costado de la Plaza
Caracas. Finalmente, tomamos un bus hasta el final de la avenida Bolívar donde,
a la altura de Parque Central, filmamos los últimos movimientos de Rommel y su
compañera.
El resultado lo comentamos entre
birras. Se habló de hacer un taller de improvisación en danza para grabar la
segunda parte, de ir hasta Petare, de pedirle a la gente que nos acompañara a
una nueva ruta de filmación. Incluso alguien sugirió, luego, hacerlo en otras
ciudades de Venezuela o de incluir otros géneros de danza. Lo cierto es que, sin anunciar el futuro, luego de ese día siguió un intenso mes de trabajo que dedicamos a la difusión
del proyecto, cinco semanas, hasta el 29 de abril que se celebra el Día Internacional de la Danza. Tuvimos varias entrevistas en radio que surgieron
del hashtag en las redes sociales y, al final, estrenamos el resultado en
la Librería Lugar Común de Altamira, donde fue la primera proyección. Desde
entonces, el video corre en Youtube
gratis para que todo el que quiera llegarle a Caracas de una forma distinta, se
meta en los recovecos de #EntreLaCiudad.
La ciudad y la danza hacen match desde sus características
particulares y más en Caracas que, como en la improvisación, se sortean
obstáculos cada segundo como parte de un proceso continuo.
Con ustedes, #EntreLaCiudad
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