Busqué mi caja de Prismacolores para entender el pigmento de mi piel, dependiendo de tu distancia:
Rojo bermejo: La perfecta excusa para estar temblando sin tener frío.
Rojo escarlata: Los diálogos con temas triviales de reconocimiento del otro y en el otro.
Rojo carmesí: La oportunidad y la sinceridad…
Rojo carmín: Pedir perdón, por no haber pedido permiso.
Rojo ideal: El futuro inmediato, la mirada precisa, el aquí, el abrazo y la interrogante. Letal.
¿Con cuál te quedas?
Yo me quedo vestida de rojo degradé.
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