viernes, 24 de diciembre de 2010

Querido Niño Jesús:

Sabes que la complicidad entre tú y yo es amplia. Que no he dejado de creerte ni un segundo. Que todos los años te escribo una carta y la releo cuando veo que cada deseo de mi lista se va cumpliendo. Por eso recurro, una vez más, a este cliché de los diciembres emotivos para que quede testimonio de que hay una larga lista de cosas que tenemos que compartir este año a través de las letras.

La Navidad es de esas épocas en las que siento todo al mismo tiempo: ganas de compartir, de deprimirme, de estar en familia, de rumbear todos los días, de dormir desde la noche anterior hasta que llegue el día siguiente, de ir al cine sola, de hacer todo lo pendiente y de descansar.

Hoy no te voy a pedir nada, ni te voy a dar gracias específicamente por algo, solo voy a colocar una lista inmensa de nombres que tú, como tantos otros que leen este blog, entenderán desde el primer momento con la clasificación de colores y tamaños.

Gracias por hacer que crea en ti y, sobre todo, por hacerme creer en mí.
Universidad Católica Andrés Bello Mamá Escenas El Nacional CADH Daniel Preparaduría Sara Tesis Juan Andrés Danza Mariana Sonrisas Yandreína Camión Postgrado Talento Femenino Satisfacciones Mima Linor Recuerdos Carolina Música Ernesto Venezuela Gianni Teatro Alba Cultura Elizabeth Trabajo Yurima Romanticismo fotografías tecnología bochinche Tati Tú.

¡Feliz Navidad!

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